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Los tres vacíos del obradorismo
Ni política económica, ni de seguridad, ni educativa.
obradirismo
Por Marco Rascón

Ni política económica, ni de seguridad, ni educativa.

A unas semanas de tomar posesión y refugiado aún en la justificación de que aún no ha tomado posesión, el obradorismo ha tenido material para mantenerse en la atención de la opinión pública, como si la campaña electoral no hubiera terminado.

Como si fueran cabañuelas (los primeros días del año, que míticamente anuncian el clima predominante de los próximos 12 meses), esta inédita transición donde el actual gobierno entregó el mando y el nuevo es el que gobierna, nos está anunciando lo que será el próximo sexenio: julio será como el primer año; agosto como el segundo; septiembre como el tercero; octubre como el cuarto; noviembre como el quinto y diciembre como el sexto.

Ya estamos en septiembre y a la fecha los vacíos de una clara propuesta económica en materia de gasto, inversión e ingresos, son muy claros; lo cual puede suponer que seguirá rigiendo el mismo modelo económico que ha beneficiado a una minoría nacional y transnacional contra las condiciones de vida de la mayoría de mexicanos.

Si hay crecimiento ¿Cuáles serán los mecanismos de la política económica para que exista una distribución justa de ese crecimiento? Si no habrá crecimiento o se hará patente una bancarrota ¿Cuál será la estrategia contra la crisis? ¿Habrá nuevos “pactos” como los de 1982 y 1987?

Hasta la fecha el obradorismo se ha pasado del anuncio de proyectos regionales, reparto de presupuestos y declaraciones contradictorias a las promesas de campaña en materia de impuestos, como el IEPS a gasolinas y una negociación del TLCAN subordinada a los intereses de Donald Trump.

En el tema de la inseguridad, lo más notorio es el enfrentamiento entre el anunciado Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, contra la próxima titular de Gobernación, la cual ha puesto una agenda que no es del agrado norteamericano como es el asunto de la legalización de las drogas. Sin embargo, unos y otros no han podido defender los dichos sobre una amnistía, el perdón y la justicia a las víctimas y sus familiares que llegan a los foros a demandar justicia frente a un López Obrador que no puede ni verlos a los ojos.

En materia de educación, por una parte, un incipiente movimiento estudiantil que considera que sumar demandas cuantitativamente, es base de una unidad estudiantil que no logra avanzar ni en su programa ni en su organización.

La tentación de manipular el enojo estudiantil es una gran tentación para el gobierno saliente como para el entrante.

La carencia de una propuesta clara de política educativa, es otro gran vacío, en medio de una reforma amputada por la mayoría obradorista, pero que no ha sido subsanada con una propuesta integral, ahora que ha regresado Elba Esther Gordillo, como gran símbolo del perdón y la impunidad.

Lo único claro es que luego de la elección de julio, viene la pugna del obradorismo, no con la oposición, sino con la realidad y donde la destrucción del viejo sistema, no está siendo sustituido por certezas e integridad, sino por un gobierno que antes de gobernar, tiene vocación de suicida.

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